lunes, 21 de noviembre de 2011

 

No pido ser la princesa de tu reino encantado, no pido ser princesa, tan siquiera pido un reino encantado, tan solo pido ser la ingrata a la que le dediques tus tequieros, a la que le dediques las mejores de tus sonrisas. Quiero que vengas con una carroza y un caballo, encantado/imaginario, me da igual, y que al pasar la media noche, estos se conviertan en calabaza y ratón. Quiero que vivamos un cuento de hadas. O quizá no, quizá no quiero que sea una historia de ensueño, sino que sea NUESTRA historia, aquella que tenga un final, en el que nunca comerán perdices, sino que escaparan juntos a un lugar del que nunca regresaran.