| Otra vez. Y otra. Y otra. Así varias veces al día. Las
redes sociales son un asco, y no puedo evitar curiosear tu perfil varias veces
a lo largo del día. Es automático, se me van los dedos. Busco tu nombre y hago
click, y sin realmente ver nada vuelvo a mi página de inicio. Me basta con
saber que estás ahí, porque no puedo tener más. No me está permitido. Intento
hacerme la dura, fingir que no me importa, pero no podría mentirme a mi misma
de peor forma. Es la única manera de hacer que esto no sea algo real, porque en
el momento en el que me dé cuenta de que esa sensación de cosquillas en el
estómago cuando te veo conectado es algo más, estaré jodida. Y mucho. |