sábado, 5 de mayo de 2012


Hoy no tristeza, hoy no.
Me da igual que aporrees tan fuerte la puerta que termines por echarla abajo.
 Me da igual que apedrees las ventanas de mi casa, y me dan igual tus mil
y un mensajes en el contestador. Hoy no es el día, hoy no es nuestro día.
Hoy no podemos discutir, ni gritarnos hasta desgarrarnos la garganta. No pienso sentirme culpable, ni insistirte, ni llenarme las tripas de odio.
No quiero darte explicaciones y pelear para que las creas…

Hoy elevo mi amor propio a su máximo exponente y te hago invisible.
 Querida tristeza, que te den, pero bien dado.