Hoy no tristeza, hoy no. Me da igual que aporrees tan fuerte
la puerta que termines por echarla abajo. Me da igual que apedrees las ventanas
de mi casa, y me dan igual tus mil y un mensajes en el contestador. Hoy no es
el día, hoy no es nuestro día. Hoy no podemos discutir, ni gritarnos hasta
desgarrarnos la garganta. No pienso sentirme culpable, ni insistirte, ni
llenarme las tripas de odio. No quiero darte explicaciones y pelear para que
las creas…
Hoy elevo mi amor
propio a su máximo exponente y te hago invisible. Querida tristeza, que te den, pero bien dado.
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