Si te dijera que me
encanta tu sonrisa, no mentiría. Si te dijera que moriría por verte cada día, que cada tequiero que me dices es un
orgasmo para mis oídos, que te haré llegar al cielo sin movernos de tu cama, y
que te seguiría allí donde vayas, tampoco lo haría. ¿Y si te dijera que eres el amor de mi vida, me creerías?
|