Si pudiéramos vivir con
una sonrisa siempre seria increíble,
las esperanzas siempre nos llevan a
construir sueños que aparentemente son inalcanzables,
sin embargo esconden una
misteriosa enseñanza que a la larga nos ayudará a crecer como seres humanos.
El
soñar, nunca será malo, será la prueba firme que aun estamos vivos,
y que a la
larga tendremos una meta firme en la cual sostenernos.
No existe la derrota,
existe la prueba contundente que debemos volver a comenzar.